
Menos de 10 minutos. Ese es el margen que separa una retirada de unos $150 million en UST por parte de Terraform Labs y un cruce de $85 million en Curve 3pool que, según un nuevo escrito judicial, aceleró la venta masiva que acabó rompiendo el ecosistema Terra. El detalle temporal no es menor. Y llega acompañado de una acusación especialmente incómoda para Jane Street: haber usado un canal privado de Telegram para acceder a información no pública antes del desplome de TerraUSD.
La acusación figura en documentación judicial recién desprecintada dentro del proceso concursal de Terraform Labs. Según ese escrito, la firma cuantitativa utilizó un chat llamado “Bryce’s Secret”, supuestamente compartido con Bryce Pratt, exbecario de Terraform y hoy desarrollador de sistemas en Jane Street. Ese canal habría servido, siempre según la demanda, como vía directa hacia personas con información interna mientras Jane Street reducía exposición a UST poco antes de que la stablecoin algorítmica perdiera la paridad con el dólar en mayo de 2022.
El administrador designado por el tribunal para Terraform, Todd Snyder, presentó la demanda el 23 de febrero en un tribunal federal de Manhattan contra Jane Street, su cofundador Robert Granieri y los empleados Bryce Pratt y Michael Huang. Les atribuye “misappropriating confidential information and manipulating market prices”. La tesis es clara: la firma habría usado esa información para adelantarse al mercado y facilitar una operativa que agravó el colapso.
El escrito sostiene que Jane Street empleó ese chat secreto y otras fuentes paralelas de información no pública para anticiparse con sus operaciones durante la caída de Terraform.
La respuesta de Jane Street también está negro sobre blanco. Dos meses después, la firma pidió al juez que desestimara la demanda. Su argumento: Terraform intenta sacar dinero a Jane Street para pagar una factura provocada por “un fraude que la propia Terraform perpetró en el mercado.”. Un portavoz fue más allá ante Cointelegraph y calificó la demanda como un intento transparente de “extract money” cuando, a su juicio, las pérdidas de los tenedores de Terra y Luna fueron consecuencia directa de un fraude multimillonario cometido por la cúpula de Terraform Labs.
Lo que aflora ahora devuelve al primer plano una cuestión que nunca desapareció del todo: quién hizo caja con uno de los mayores desastres cripto recientes. El agujero fue de $40 billion. No hablamos, por tanto, de una disputa menor entre partes enfrentadas en un concurso. Hablamos de un episodio que puede poner a prueba hasta dónde llegan las teorías clásicas sobre abuso de información privilegiada y manipulación cuando se trasladan al terreno difuso de las finanzas descentralizadas.
Hay otro punto llamativo. El escrito está muy censurado y no identifica a la entidad detrás del swap de $85 million ejecutado en Curve 3pool tras la retirada previa de liquidez por parte de Terraform el 7 de mayo de 2022. Aun así, ese movimiento ha vuelto a encender las sospechas sobre si hubo manos fuertes operando con ventaja informativa en un momento crítico para UST.
Snyder busca recuperar las supuestas ganancias obtenidas indebidamente por Jane Street, además de reclamar daños adicionales para repartir entre acreedores e inversores perjudicados por el hundimiento de 2022. El frente judicial, por tanto, va más allá del relato reputacional: apunta directamente al dinero.
Tampoco pasa desapercibido quién está en el centro del caso. Jane Street es, según Reuters, la mayor firma cuantitativa del mundo por ingresos netos de trading, con $39.6 billion generados en 2025. Que una casa así quede vinculada a un supuesto canal trasero informativo añade peso al litigio y eleva el escrutinio sobre su papel en aquellos días.
Cointelegraph contactó con el administrador judicial de Terraform para recabar comentarios adicionales, pero no había recibido respuesta al cierre de la publicación original.